miércoles, 30 de mayo de 2012

Koop Island Blues

Demasiado texto en esta entrada, lo reconozco, pero la solución es sencilla: quien sólo se interese por la música, que pase directamente por caja. Abajo espera un tema sin desperdicio, una gran melodía de nu jazz a cargo del dúo sueco Koop. Quien, por el contrario, acepte 2 minutos de teoría absurda y filosofía barata, que disfrute del paisaje.

Todos (o casi todos) tenemos nuestras metas, todos tenemos nuestros sueños, unos más inalcanzables que otros. En ellos basamos nuestro presente, deseando que nuestro futuro nos recompense por no olvidarnos de él. Pensamos que si algo nos motiva, si algo nos mueve, es lograr esos objetivos. Más allá de reír y llorar, y más allá de no pensar y simplemente disfrutar lo que somos y lo que tenemos ahora, siempre asoma esa sombra de lo que queremos tener, de lo que queremos ser. 

Desde pequeños hemos ido forjando nuestras aspiraciones, poco a poco las vamos deseando y casi sin darnos cuenta acompañan nuestra niñez y juventud. Incluso cambian poco a poco, al ritmo de nuestra madurez: "yo de mayor quiero ser...", "voy a estudiar para...", "si me esfuerzo llegaré a...", "tengo que cambiar...", "ojalá consiga...", "creo en...".

Éstas y muchas otras son las frases que mueven nuestro día a día, por las que hacemos lo que hacemos. Y está bien que poco a poco vayan cambiando, y que se adapten a nuestras circunstancias y a nuestros nuevos límites, al fin y al cabo es lo "natural". Que el tiempo nos haga lentamente asimilar esas limitaciones, aceptando la muerte de nuestros sueños sin darnos cuenta, crecer.

Pero, ¿qué pasaría si... una noche cualquiera, ocurre un milagro, o una catástrofe, según se mire, y el continuo espacio/tiempo queda roto, y nuestro 'yo' del futuro nos hace una visita mientras, por ejemplo, estamos estudiando tranquilamente a la luz de un flexo? 

Y al contrario de lo que imaginamos, va y nos dice que no, que nada, que no ha sido posible, que tu gran sueño, tus grandes deseos y tus pasiones te han dado la espalda, y que no importa lo que hagas o lo que te esfuerces, que por más vidas que vivas y por más que lo intentes, jamás lo conseguirás.

Lo más probable, y es que los lugares comunes son eso... comunes, es que entremos en las famosas 5 fases de la aceptación: negación, ira, negociación, depresión y, finalmente, pues eso, aceptación.

¿¿Aceptación?? ¿¿En serio?? ¿Puedes aceptar una vida mediocre? ¿Resignarte a la prima fea de la vida que deseas tener? ¿Perder lo que daba sentido, no a la humanidad, pero sí a tu pequeña existencia?

...

¿Pero que otra cosa podrías hacer? 

Puedes no fiarte de tu propio 'yo' del futuro, y dar cabezazos contra la pared, y acabar viviendo esa vida de lucha en la que siempre pierdes, con el único consuelo de mantenerte fiel a ti mismo.

Puedes resignarte, tratar de olvidar tus sueños, vivir esa vida mediocre, una sombra de lo que desearías que fuese tu paso por el mundo, pero al fin y al cabo, vivir la mejor vida que puedas, y tratar de ser feliz con ello.

Hay miles de opciones, miles de "puedes...", miles de formas de continuar con tu día a día. Y aunque en ninguna vayas a sentirte completo, quizá lo importante de la vida no sea conseguir hacer tu sueño de ella, sino que, ya sea mejor o peor, siempre sea "vivida".

A no ser... que éste haya sido tu gran sueño.

Koop Island Blues:



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